jueves, 10 de julio de 2014

Dos textos y el ladrón actuó de nuevo.

Dos textos y el ladrón actuó de nuevo.

Es un fenómeno que arroja escalofriantes
números a la realidad,
por millones de idearios en materia de la vista,
en el producto de 500 gramos de expulsión,
por causas internas a la primera década 
de administración que viví como soldado escondido 
detrás de dos perlas colgadas de color rojo sangre,
en paredes blancas por las nubes que no entraron 
por una supuesta camanchaca que se escabullo 
por la niebla, de leña húmeda mezclada con el
fuego del frío.

Desde cuándo.

Desde cuándo.

Desde cuándo el vino compuso mi cuerpo cuando dormía
Y no recordaba sus rostros
Alejados de mi ventana
Y de su alma
Y de todos los pernos que brillan en el cielo.

Cuando habrá tiempo para respirar el humo del volcán
Que antes movíamos
Con una sola pisada y sin tener que estar leyendo poesía
Para creer que lo que hacemos está bien
Y contribuye a la imaginación de nosotros
Con hijos, con hijos
Con cabelleras ondulantes
Con ojos de color verde o café claro
Y test blanca
Desde cuándo eso se volvió un pasado latente al olvido
Desde cuándo dejé de sumar y restar los cálculos
De las palabras para mencionar
Tu propio olvido.

Desde cuándo los colores se ven grises
Desde cuándo las ventanas se mantienen cerradas
Para no dejar de escapar mí aliento
Desde cuándo hubo un fin y no supe que había terminado
Hasta que encontré una caja de vino

Para conciliar tú propio olvido. 

Formas en las cortinas.

Formas en las cortinas.

Las cortinas guardan espacios de formas de flores
-por lo menos, las mías tienen forma de flores
Esas flores que duermen en el silencio
Llenas de polvo
Y humedad en sus pétalos
Como algún techo y un árbol
Agazapado de ilustres mariposas y
Aves que yacen debajo de sus nidos
Comiendo pan del negocio de la esquina.


Por lo menos, las mías tienen forma de flores.

Luego de haber terminado un análisis.

Luego de haber terminado un análisis. 

Se escuchan ruidos en el piso de arriba y recuerdo que 
no hay nadie.
Hay ruidos de afuera y no hay mascota alguna para esos ruidos.
Hay latidos en mi pecho, y recuerdo que no tengo corazón.

Maquinas.

Maquinas.

P E R R A.
Cuando quise volver, me diste la espalda
Y jugamos a las maquinas
Ganamos plata

Pero yo no gane nada.

¿Universos?

¿Universos?

Hay un universo paralelo
en cada esquina
de esta habitación, donde los conocimientos
lloran por escapar, por salir ha
encontrar las esquinas de este planeta
en un par de pantis negras.