jueves, 31 de octubre de 2013

03:37

Estoy caminando en los senderos
que dejó mi cerebro
cuando cayó al techo celeste
y difumino el blanco.

Más tarde cambio el techo a negro
ahí dejó paraísos al alcance de la vista.

Conocí los senderos que llevan a la guerra:
las ideas y esas hojas en blanco
que nos roban esa fuerza para escribir.

Comprendí que una palabra tarda más en llegar
que el estornudo de un cuerpo entumecido.

Ayer me enteré que ya no era ayer.
Pensé que estaba loco cuando me dormí y no soñé.

Hoy es el hoy y que raro es
no se atan nudos
tampoco ideas 
sólo se ve pasar eso que llamamos
"tiempo".

Han pasado unos segundos y ya son pasado.
me imagino veinte años como un segundo
(me siento y me quedo callado).

sábado, 5 de octubre de 2013

Cosas.

Cosas.

 Veo fotos y no recuerdos.
Me ahogo en esta tierra,
Recuerdo cuando tenía ochenta y tres años
Y me sentía joven.

Ahora camino en huesos llenos de carne
Si me hieren sangro
Sino soy alguien no soy nada
Sino no gano tres palos soy el hombre
Más triste y pobre de este cuadrado que llamamos tierra.
Y lo peor
Es que cuando me parten el corazón
Lloro.

Dependemos de tantas cosas
Que de nosotros ya no hay dependencia.

Hay tanto ruido
Que el silencio ya se volvió uno con el bullicio.

Hay más propaganda de políticos
Que de poetas
Novelistas
Cuentistas
Dramaturgos
Y etc. Etc. Y más etcétera.

Hay cosas que giran y otras son rojas
Hay versos que gimen y mágicamente una vez
Por mes sangran.

Hay cosas y fotos y recuerdos
Algunos tienen huesos
Otros carne.
Algunos lloran o son uno con algo llamado silencio.
Hay algunos que son invisibles y otras
Son la magia de la vida.

jueves, 3 de octubre de 2013

Ruido molesto que me hace feliz.

Ruido molesto que me hace feliz.

A Tomás Ruiz.
(Silencio).

Cuando nos dejan.

Cuando nos dejan.

Cuando dejé de escribir
sentí un pesar
                     tan caótico  
que
      comencé a difuminar palabras
en materias cósmicas
         laminadas
en hojas blancas.

                Cuando dejé de caminar
dejé de nadar por el
universo
              y me perdí en la cálida nieve
estelar.

Cuando dejé de leer,
dejé la imaginación disuelta
en el frasco químico
                               de
                                     la
                                          vida.

Cuando dejé de escribir,
dejé de morir.

Cuando dejé de morir
derrame poesía en el mantel
de
     los
          recuerdos olvidados.

Cuando la poesía me dejó
ya no
          hubo una luz en la oscuridad
sino un margen de error en la
                                             nostalgia
de la (in)moralidad.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Problema.

Problema.

Existe un problema
Y es la carrera
Del silencio
Versus
El ruido de mis ideas y latidos,
Cuando chocan con las
Tachuelas que ejercen presión
Para cubrir y mantener el
Techo divino de la vida.

Es de noche y caen las mariposas.
Es de día y ellas lloran,
Ya sin alas
Usurpadas por manos ajenas
Desviadas por el polvo que las hace
Nadar.

Veo la tinta del lápiz
La veo escribir
La veo desangrar, por un alma
Que está inquieta
Insoluble e inmutable
Por el silencio de las ideas que chocan con los latidos
Del breve alunizaje exponencial
Llamado existencia.

Hoy ya estamos vivos
Ayer lo estuvimos
Quizás mañana sea silencio y
Nos llame la existencia
Pidiendo perdón por ideas
Y latidos que nos crean daños
Irreparables en la cuna
De la soledad.

Ya es tarde y los libros llaman.
Es tarde y la imaginación llama.
Es tarde como fue tarde ayer.

Caos Mental.

Caos Mental.

Qué es la imagen sin este caos creador
de espíritus
enrabiado y disfrazado
de palabras.

Sí, esas palabras que fueron
procreadas
por una mente en caos
una mente de fuego
una que camina descalza en el sendero
emocional de la memoria.

Me ruego cierto poder creador cuando
las violetas son rosas y las rosas son violetas.
Me ruego la invención de vacíos
entre las líneas de la vida.

Escribo me ruego y me apuñalo la coraza
-no muero-
escribo me ruego
y
sólo me sacos los ojos.
Vuelvo a escribir me ruego y todo los mundos
se vuelven creaciones de mentes
caóticas enardecidas de
imágenes subatómicas espectrales
de cometas
creadores de colores, como el rojo y el rojo
y de los millones de pernos que a sujetan
el pesado mantel universal.

Una tarde. Un sólo momento.

(Una tarde como esta le hable

me hablo y nos hablamos.

Le comunique mi nostalgia y 
ella coloco una sonrisa en mi
rostro.)

Le gusta el verso, y es raro
atrae como un agujero negro:
¿Será posible qué me lleve a otra dimensión?

Quémame con tus labios rojos y hazme aprender
que los relámpagos escriben tu mejor sonrisa.

Mujer inmóvil de estos pensamientos.
Estática en la belleza de lo invisible,
te llamo desde el vació y respondes con una pausa,
con el suspiro del naufrago al lanzar sus versos
al mar.

Sería un error sino te comparó con las nubes o con 
el sonido de las mariposas, si eres el barco
que navega en mis lagunas cerebrales.

Sólo queda un sentido,
-dejo de escribir por ahora, tomo tu mano y dejamos
la tristeza en la guarida del verbo.-