domingo, 22 de septiembre de 2013

Por favor.


Por favor.

Para Hamelin.

Para lo rica por favor

que cada ves que te veo

veo

el atardecer y el amanecer

(incluyo el crepúsculo)
hecha en persona.

Cuando hablas veo versos y no
simples oraciones.

A veces cuando no estás
tengo miedo y otras no.

A veces veo el brillo de las hojas y
recuerdo el brillo de tu sonrisa
sumándole
todas esas intervenciones que haces
cuando recorres mis ideas y en
gran parte la contagias 
con tu vida.

Por favor paremos tanta distancia 
dejemos nuestras sombras atrás
no dejemos de sentirnos
sólo
caminemos por esa estrecha linea
entre lo mágico y lo rica que eres.

De vuelta a casa.

De vuelta a casa.

Por mi vista todos
tienen la cabeza en un
hombro, incluso los que no
tienen un acompañante
tienden a dejar caer la cabeza
a la deriva de su imaginación.

Me siento interrumpido de 
añadir a mí vida viajes
existenciales, de tener hambre
sentirse solo y de no tener
un hombro ajeno a los míos, para 
dormir y soñar que la vida
admite borrones y
que estoy a la mitad
del viaje.

Espero no sentarme más al lado
de la ventana:
mis mayores temores y problemas
se ven reflejados en ese material
transparentes.

Me acomodo, y observo que las 
mismas cabezas siguen afirmadas
en esos hombros ajenos.

Mínimo de palabras

Mínimo de palabras.


Consiste en pensar
ubicar y señalar que
dibujas la historia
en imágenes.
Que la ley de creación es más
fuerte que el brillo del oro.

Pienso y creo que todas estas
ideas no tienen un cuerpo
físico, sólo astral.

Me limito a un sólo manual, a
el de comparar todas mis ideas
futuras, presente y pasadas
cuando dejo de pensar y 
te beso con los ojos
cuando te miro con las manos:

Es ahí cuando los
pensamientos
se convierten en ti.