Ojos cerrados en la oscuridad.
Amanece un respirar,
se guarda bocanadas de alcohol.
Sobrio ante todo, menos
los rostros secuenciales y
las tristes noches.
Se habré la cortina,
luces y luces se duermen
en mis frías sábanas.
Cada célula pide dormir.
Cada choque emocional
se encuentra en coma.
Cada poema lucha con
el tiempo y los poetas
dejan de escribir poemas
de amor
cuando se tapan en sus
frías sábanas.
Hay miradas tocando mi
cuerpo y no las veo.
Hay manos pestañeando y
están apunto de escribir
mi firma como regalo de
navidad.
Hay una joven niña que
duerme y espera que yo
le cante las historias
del sol y de la luna,
de su amor y de sus frías
sábanas.
Aves durmiendo arboles.
Arboles sujetos a la tierra
para no caer de la
gravedad.
Un abrir y cerrar de ojos
dilata mis neuronas.
Unas palabras
conquistan mis ecuaciones
matemáticas.
Números despiertan
viejos recuerdos que
descansaban en los
cementerios.
Cementerios disparan sus
flores y ellas me cobijan
con sábanas frías.
Se apaga la playa
luego se duerme en las
orillas de un volcán para
sentir frío.
Las sábanas tapan sus
pecados y los pescados
se sienten humillados
por ser primos del pecado.
La señal y las horas
retroceden, en ese momento recorro el futuro
y los guardias me disparan
por robar corazones que
dormían en latas de
cerveza.
Líos al terminar,
pero recuerdo que existen
las sábanas que nos
hacen dominar las frías
noches de verano.