miércoles, 8 de enero de 2014

Los vidrios no se toca dijo mamá.

Los vidrios no se toca dijo mamá.
Cataclismos verbales y una nube hace forma de elefante y mi memoria se pierde en el mar. Las teclas y las manos están cansadas de proyectar ondas imaginarias que vuelan por el pastizal de arboles.

La muchacha no aparece los maestro se duermen y enseñar ya no es "ayudar a pensar" ahora es llenarse los bolsillos con algo llamado dinero.

El viento suena como la poesía; sus voces cantan con el silencio, piedras y piedras se acumulan y dan un hogar a esas hojas blancas que traen un campo eléctrico que absorbe el agua.

Con tristeza el futuro habla en el cerebro, por lo tanto, tanta nostalgia trae futuras caídas de pelo.

Vivimos en un frasco en donde siempre cae nieve y en ambos sentidos las miradas nos atrapan con su propio desorden espiritual.

Cumplo un día más en haber caído del árbol y ser un fruto de esos podridos que brillan más que los otros.

Punto.

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