El viento se lleva las palabras que no dicen nada.
Quédate con la lluvia
con la luz de la noche
con los tejados y los cercos de madera.
Con las ventanas que nos observan
con las hojas al viento.
Sube al fondo del mar
y quédate ahí a esperar,
espera poder respirar ahí
espera correr ahí,
pero no esperes que camine por los campos
de hielo del sol
pero no esperes mis suspiros;
ellos ya no rozarán la montaña
que algún día movimos.
Embriágate hoy y ayer y mañana
fúmame ayer y hoy y mañana.
Hoy dedique a pensar viejos recuerdos:
me los fume
los tome
y tristemente me intoxiqué:
vomite la lluvia
la luz de la noche
los tejados y los cercos
las ventanas y esas hojas,
que algún día tocaron la puerta
y se nos abrió el corazón,
ahí el agua nos devoró.
Nos fuimos al big-bang
vimos a Dios
-era pálido de test morena-
él escribo en nuestras manos
palabras que en su momento
nos hicieron llorar,
hoy ese efecto se quedo
atrapado en nuestras manos
y mañana se han de olvidar.
Hoy aprendí que los ojos pueden llorar,
que las manos pueden cortar las lágrimas.
Hoy aprendí a no ver,
a no ver-te más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario