Una tarde. Un sólo momento.
(Una tarde como esta le hable
me hablo y nos hablamos.
Le comunique mi nostalgia y
ella coloco una sonrisa en mi
rostro.)
Le gusta el verso, y es raro
atrae como un agujero negro:
¿Será posible qué me lleve a otra dimensión?
Quémame con tus labios rojos y hazme aprender
que los relámpagos escriben tu mejor sonrisa.
Mujer inmóvil de estos pensamientos.
Estática en la belleza de lo invisible,
te llamo desde el vació y respondes con una pausa,
con el suspiro del naufrago al lanzar sus versos
al mar.
Sería un error sino te comparó con las nubes o con
el sonido de las mariposas, si eres el barco
que navega en mis lagunas cerebrales.
Sólo queda un sentido,
-dejo de escribir por ahora, tomo tu mano y dejamos
la tristeza en la guarida del verbo.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario